Mi pichoncito, mi flor de loto, mi capullito de alelí. Tan completa y tan indefensa. Te mueves con soltura y te precipitas hacia el vacío, ¿de donde nacen tus tendencias suicidas? Has establecido en tu vida molinos de viento que agitan tus sueños. Y allí, en el concurrido pasaje en el que a menudo te sumerges, contemplas como el coro de tu carcomida conciencia busca destrozarte. Te hablas, te gritas, pierdes el aliento, te buscas, te miras y te asustas, huyes, te desesperas... ¿Perdiste tu autoridad?
Eres la única capaz de apagar tan majestuosa sonrisa, ¡pero que bien nos haces a todos con tu compañía!
Pequeña, es egoísta por mi parte decirlo pero,
no te salves.
Eres la única capaz de apagar tan majestuosa sonrisa, ¡pero que bien nos haces a todos con tu compañía!
Pequeña, es egoísta por mi parte decirlo pero,
no te salves.
No hay comentarios:
Publicar un comentario